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"NO SE PUEDE CONFIAR EN LAS GENERACIONES MÁS JÓVENES"

EL PORQUÉ TENEMOS QUE DEJAR DE SUBESTIMARLOS

El planeta se va calentado más y más y la diferencia entre ricos y pobres cada vez es más grande, la gente joven cada vez vota menos. Al mismo tiempo, aproximadamente 1 de cada 6 personas del planeta tiene entre 15 y 24 años. Cuando se pregunta a estas generaciones, el 75% piensa que el futuro "está bajo amenaza".

Los jóvenes suelen ser olvidados o ignorados cuando se trata de decisiones públicas importantes, pero creemos que tienen un papel vital en las decisiones que afectan a toda la sociedad. Al fin y al cabo, son estas mentes jóvenes las que experimentarán las consecuencias de gran parte de las decisiones tomadas. Sigue leyendo para saber por qué tenemos que empezar a creer en los jóvenes y por qué no debemos subestimarlos en absoluto.

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Female faces with text saying Be Seen Be heard

Los jóvenes no se sienten representados, porque no lo están. Como siempre, los políticos con trajes van a lo seguro: continúan adoptando los mismos eslóganes y sacando a relucir las mismas políticas una y otra vez. Por eso no se ve una buena representación de los jóvenes a la hora de votar en las elecciones. La brecha generacional sigue aumentando. Hemos dado muchas vueltas en las últimas décadas, pero nuestra cultura política no parece salir del mismo sitio. Mientras tanto, los problemas en el mundo siguen creciendo.

El 80% de los jóvenes cree que el primer paso para mejorar nuestro sistema político es tener más voz. Nunca ha sido tan importante unir fuerzas entre generaciones. Cuando ocurra, será épico y estamos seguros de que también será divertido. No tenemos ninguna duda de que, trabajando codo con codo, saldremos adelante. Pero para que esto funcione, las generaciones más jóvenes tienen que dar su opinión. Depende de nosotros darles voz.

PERO HAY UN PROBLEMA

Muchas personas, incluso algunos jóvenes, piensan que estamos equivocados. Afirman que las generaciones más jóvenes no son lo suficientemente maduras para ser incluidas. Que "sus cerebros no están lo suficientemente desarrollados"; que "no se puede confiar en la generación más joven"; que "la juventud no se compromete"; que "los jóvenes no son lo suficientemente serios"... Ya hemos escuchado todos estos argumentos. Lo creas o no, la gente daba exactamente estas mismas razones para negar a las mujeres el derecho al voto no hace muchos años.

Al frente de todos los grandes movimientos de justicia social siempre ha habido un grupo de detractores y, en la retaguardia, gente de "qué pasaría si..." que está cansada del statu quo. Es muy fácil caer en el cinismo cuando hablamos de cosas que aún no han sucedido, pero sabemos que no son las expresiones de asombro o poner los ojos en blanco las que resolverán los problemas del mundo. Tenemos que pensar de forma diferente.

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protestor

Llevamos casi 40 años haciendo campaña por la justicia social y hemos hecho nuestros deberes. En su informe sobre el Programa Común, las Naciones Unidas incluyen recomendaciones para la "participación significativa, diversa y eficaz de los jóvenes dentro y fuera de las Naciones Unidas, incluso mediante la mejora de la representación política y la transformación de la educación, la capacitación y el aprendizaje permanente".

Los expertos coinciden en que la solución está en los jóvenes. Los argumentos que excluyen a los más jóvenes de la democracia son cada vez más débiles. Y creemos que ya no se sostienen. Así que nos hemos tomado la libertad de deconstruir algunos de ellos.

Dicen: "La juventud no es suficientemente responsable"

Nosotros decimos: ¿Suficiente responsabilidad para qué? Los jóvenes en todo el mundo tienen todo tipo de obligaciones serias. Cada día, millones de jóvenes contribuyen al sistema y son tratados por la sociedad como adultos, además de contar con la confianza de sus círculos más cercanos. A menudo trabajan duro y pagan impuestos. A veces cuidan de los miembros más vulnerables de la familia, como los abuelos, los niños o incluso los enfermos. A menudo contribuyen a los ingresos del hogar o se alistan en el ejército. No estamos hablando de cosas precisamente frívolas y sin importancia.

Por otro lado, si los jóvenes no siguen las reglas de la sociedad, pagan por ello. En algunos países se considera aceptable castigar a los niños por delitos a edades muy inferiores a la edad mínima para votar. En el Reino Unido, Australia, Suiza, Singapur, Nueva Zelanda, Irlanda y Hong Kong la edad mínima de responsabilidad penal es de 10 años. En Estados Unidos, donde esto se decide a nivel estatal, la edad mínima más alta es de 12 años y la más baja de 6. En España es de 14 años. En España es de 14 años.

Dicen: "La juventud no está interesada en la política"

Nosotros decimos: La gente argumenta que los jóvenes no se interesan por la política, pero eso es un "¿Qué es lo primero? ¿El huevo o la gallina?". Tienen razón. La participación de los jóvenes en la vida política está en horas bajas. La afiliación a los partidos políticos está disminuyendo y hay una menor participación electoral entre los más jóvenes. Pero cuando la edad media de los parlamentarios en todo el mundo es de 53 años, ¿podemos culpar a los jóvenes sentirse muy fuera?

Sería muy fácil para las mentes críticas acusar a los jóvenes de apatía, si no fuera porque están demostrando su indignación sobre temas que importan a las generaciones más jóvenes, en manifestaciones, acciones, a través de los medios sociales y de muchas otras maneras. Los más jóvenes ya han demostrado que pueden ser extremadamente apasionados y estar profundamente involucrados en la defensa de las causas que les importan. Han colaborado entre sí en todo el mundo para defender su planeta, sus comunidades y a las personas más vulnerables de la sociedad. Puede que incluso trabajen de forma diferente, online y fuera de los canales formales, pero están llenos de soluciones creativas a los problemas de la sociedad. Pero aun así, la gente en el poder sigue sin escuchar a estas generaciones.

Dicen: "La juventud es fácilmente influenciable"

Nosotros decimos: Una defensa clásica utilizada para mantener la edad mínima electoral sin cambios es asumir lo impresionables que son las mentes jóvenes. La gente suele argumentar que las generaciones más jóvenes simplemente votarían lo mismo que sus padres. Durante el movimiento por el sufragio femenino, las voces críticas decían que sería inútil dar el voto a las mujeres porque simplemente harían lo que sus maridos les dijeran. Afortunadamente, resultó que estas afirmaciones eran completamente ridículas. Las mujeres han demostrado ser tan capaces de tomar sus propias decisiones como los hombres, a menudo votando de forma diferente a sus maridos.

Es muy difícil determinarlo categóricamente (aún no tenemos los datos), pero vale la pena preguntarse: ¿cómo deciden votar los adultos? ¿Acaso no están condicionados? Los científicos que trabajan en el campo de la política han descubierto que las personas adultas pueden ser igualmente influenciables. La presión de los compañeros, la identidad y la lealtad, más que la política en sí, desempeñan un enorme papel en el comportamiento de los adultos a la hora de votar. ¿Realmente las generaciones más jóvenes son más fácilmente influenciables por su barrio, los periódicos que leen o las empresas con las que se relacionan?

Es obvio que las personas más jóvenes tienen influencias culturales diferentes a las de las personas más adultas. Puede que les gusten diferentes famosos y artistas, pero eso no hace que su espíritu electoral sea más superficial. De hecho, todo el mundo sabe que incluso las mentes más adultas pueden ser bastante superficiales. Las investigaciones han demostrado que las personas adultas que votan pueden verse influidas por el aspecto exterior de un candidato, su forma de hablar o incluso lo mucho que se parece a sí mismo.

Dicen: "La juventud no está suficientemente informada"

Nosotros decimos: La democracia no debe estar condicionada. No negamos a la gente el derecho a votar por el color de su piel. No quitamos el derecho al voto a las personas que son menos inteligentes o que no son ricas. Si vives en una sociedad, tienes voz y voto, es lo que llamamos "sufragio universal". Eso es, excepto si eres joven. Negar a los jóvenes de 16 y 17 años el derecho al voto convierte a este conjunto de personas en el mayor grupo del mundo excluido de la democracia.

Incluso si todo el mundo estuviera de acuerdo en que está bien discriminar a los votantes por su educación (más bien, por la falta de ella), ni siquiera entonces las generaciones más jóvenes serían el grupo más obvio a señalar. Gran parte de la generación más joven tiene acceso a la educación y está rodeada de recursos esenciales para evaluar cualquier cosa con conciencia. Muchas de las mentes jóvenes también son sometidas regularmente a pruebas de conocimiento sobre el funcionamiento de la sociedad y han demostrado que son capaces de tomar decisiones meditadas. Un estudio sobre los votantes de 16 y 17 años ha revelado que la calidad de sus elecciones es idéntica a la de los adultos.

Discriminar por la edad o las aptitudes significaría que también debería ser aceptable retirar los derechos de voto ya adquiridos. ¿Estaríamos de acuerdo en quitar el derecho al voto a los mayores una vez alcanzada cierta edad? Exactamente.

Los jóvenes también se presentan al servicio, como se ha visto en Escocia, Noruega y Austria. Votar es un deber, un acto social y un hábito. Los jóvenes que viven en casa con su familia tienen más probabilidades de votar que los jóvenes que se han ido de casa. También se ha comprobado que el derecho al voto de las personas de 16 años puede desencadenar un efecto de "goteo", lo que significa que los miembros mayores de sus familias son más propensos a votar.

Para que los sistemas políticos funcionen para todos, los responsables de la toma de decisiones deben reflejar la diversidad de las comunidades que representan. Cuando los sistemas son inclusivos, la gente participa. Esto significa que debemos eliminar algunas de las barreras que impiden a los jóvenes hacerlo.

Sabemos que los jóvenes que defienden a sus comunidades se convierten en personas más activas e implicadas en la sociedad. Los jóvenes ven con sus propios ojos lo que necesitan sus comunidades e inmediatamente piensan en formas de resolver esos problemas. Si lo que queremos es un cambio, vamos a necesitar la ayuda de todos y las diferentes fuerzas. Vamos a necesitar líderes comunitarios, cerebros creativos y brillantes. Como dicen, "no puedes ser lo que no puedes ver". Por lo tanto, debemos dar a las generaciones más jóvenes oportunidades educativas que las conviertan en líderes del futuro.

La participación en la toma de decisiones de la sociedad es una de las cosas más valiosas que podemos hacer para cambiar la sociedad. Entonces, ¿quieres sentarte a la mesa con los críticos de siempre y encogerte de hombros durante otros 10 años? ¿Realmente quieres decirle a la generación más joven que no merece tener voz? ¿O quieres formar parte del cambio y unirte a nosotros para apoyarlos y amplificar su voz?

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