El problema es que desde muy jóvenes nos enseñan a pensar que no valemos: no somos suficientemente buen@s, ni guap@s, ni educad@s, ni inteligentes, ni fuertes. La triste realidad es que las mujeres son las más perjudicadas por la proyección de esos sentimientos de falta de valía. Respondemos esforzándonos por alcanzar la perfección, intentando triunfar en todos los aspectos de nuestra vida o nos encerramos en nosotras mismas y guardamos silencio.
Vemos las presiones y estándares inalcanzables y nos van enseñando a conservarlos en nuestro interior, sin saberlo. Esto afecta a nuestro hogar, nuestro trabajo, nuestras relaciones. Es esa idea preprocesada, retorcida, inalcanzable, de perfección absoluta, lo que queremos cuestionar y rebatir.
Vivimos en un mundo imperfecto en el que las marcas y los negocios siguen aprovechándose de nuestras inseguridades y minando nuestra autoestima y nuestra percepción de la belleza y alimentando las dudas colectivas sobre nosotr@s mism@s.
Much@s creemos lo que nos han enseñado, que no valemos tal como somos. Estas creencias nos empequeñecen. Es algo que podemos elegir mantener; pero también podemos elegir otras vías y pensar que el Self-love es nuestro superpoder, transformar la autoduda en una acción real, para nosotros y los que nos rodean.